Identificación
Se
trata del ave de mayor envergadura presente en España, pues alcanza
los 250-295 cm. En vuelo presenta una silueta compacta con alas muy
rectangulares y cola corta. Posee plumaje marrón oscuro, más claro
en ejemplares adultos que en ejemplares jóvenes, éstos de color
marrón más intenso y brillante, casi negro. Posee cabeza cubierta
únicamente de plumón marrón pálido casi gris, en jóvenes casi
negro, y partes desnudas con tintes rosáceos, en jóvenes con tintes
azules. No hay dimorfismo sexual en plumaje.
Masa
corporal: macho, 7-11,5 kg; hembra, 7,5-12,5 kg.
Voz
Es
una especie que apenas emite reclamos sonoros. Quizás, el sonido más
característico sea el piído agudo emitido por el pollo cuando
solicita alimento a los padres. Para los adultos se han descrito
algunas voces, especialmente en la época de cría; éstas son
descritas como notas silbantes, maullantes y resoplidos.
Estatus
de conservación
Categoría
global IUCN (2008): Casi Amenazado NT.
Categoría
España IUCN (2004): Vulnerable VU.
Posiblemente
la mayor causa de mortalidad de la especie sea el veneno. Otras
amenazas importantes son la explotación inadecuada de determinadas
masas forestales, la eliminación sistemática de carroñas y la
gestión inadecuada de los montes (apertura de pistas, cortafuegos,
accesos a excursionistas, etc.).
Distribución
En
España solo aparece como reproductor en el cuadrante suroccidental
de la península Ibérica y en Baleares (en la parte norte de la isla
de Mallorca). Dentro de la Península, reparte su área de
reproducción por el oeste de Madrid, suroeste de Castilla y León,
mitad occidental de Castilla-La Mancha, noroeste de Andalucía y
norte de Extremadura, siempre ligado a los sistemas montañosos de
estas comunidades.
Está
en marcha un programa de reintroducción de la especie en Cataluña.
Hábitat
Su
hábitat de nidificación se distribuye exclusivamente en ambientes
boscosos. Las principales colonias se asientan en bosques densos de
encina y alcornoque, pino silvestre, pino resinero y pino negro y
menos frecuentemente en pino carrasco. Las altitudes en que se
encuentran sus nidos oscilan entre los 400 y los 1.900 m.
Las
áreas de alimentación se sitúan mayoritariamente en ambientes no
forestales, bien de monte bajo, bien en pastizales o dehesas más o
menos abiertas, siempre ligadas a zonas de abundancia de conejo o
bien de ganado, a veces con cierta dependencia de las granjas de
porcino.
En
2011 la población reproductora española estaba formada por 2.068
parejas, repartidas entre 35 colonias.
Movimientos
Las
aves adultas son sedentarias y permanecen todo el año ligadas a la
colonia, aunque en ocasiones pueden pasar varios días seguidos fuera
de la misma, especialmente fuera de la época de reproducción.
Movimientos de hasta 60 km de la colonia no resultan raros para
buscar alimento.
Los
jóvenes se dispersan a grandes distancias en su primera etapa de
vida, que les llevan hasta a 600 km de la colonia, aunque otros se
asientan en áreas próximas al lugar de nacimiento donde utilizan
dormideros comunales y se alimentan con frecuencia en muladares. Hay
dos recuperaciones en invierno en África de aves en su primer año.
Estos datos muestran la enorme capacidad de dispersión de los
jóvenes de Buitre Negro que les llevan a desplazarse de forma
habitual hacia áreas con presencia de colonias de Buitre Negro, pero
que de forma más ocasional les puede llevar a casi cualquier lugar
de la Península, e incluso a cruzar el Sahara hacia el sur o los
Pirineos hacia el norte.
Ecología
trófica
Se
alimenta de carroñas de todos los tamaños, pero selecciona
preferentemente mamíferos de entre 0,9 y 90 kg de peso, evitando
presas muy pequeñas o muy grandes. Sólo ocasionalmente consume
insectos, reptiles y aves. Incluye hierba en su dieta, con la que
también alimenta al pollo. Se estima que un individuo precisa unos
500-700 gr diarios de alimento.
Biología
de la reproducción
El
Buitre Negro es una especie colonial, aunque en ocasiones hay parejas
que se reproducen separadas varios kilómetros de las grandes
colonias. Las colonias se caracterizan por ser bastante laxas y los
nidos pueden estar separados desde unas decenas a varios cientos de
metros. La pareja reproductora permanece ligada a su nido todo el año
y lo utilizan a menudo para dormir, aunque lo frecuentan con mayor
intensidad a partir de enero.
El
arreglo del nido se produce por ambos miembros de la pareja y de un
modo bastante rápido, ya que en una semana pueden acondicionar
completamente un nido. Utilizan ramas secas cortas y de cierto grosor
para construir o reparar el nido; éste suele estar tapizado de pelo,
lana, restos de egagrópilas y algo de materia vegetal. Reutiliza los
nidos en años sucesivos.
El
periodo reproductor completo se extiende unos nueve meses. Las
cópulas se producen habitualmente en la plataforma de nidificación
y son frecuentes desde el acondicionamiento o la construcción del
nido hasta la realización de la puesta; suelen durar entre 30 y 60
segundos.
La
puesta se realiza desde primeros de febrero a final de abril. Ésta
es casi siempre de un único huevo y la incubación varía entre 50 y
62 días. Los pollos permanecen en el nido entre 88 y 137 días hasta
el primer vuelo. Los jóvenes se independizan a los 160-282 díias de
edad.
El
Buitre Negro se reproduce por primera vez a los cinco o seis años de
vida, aunque la reproducción a los cuatro años ha sido constatada
en Mallorca y en el Macizo Central en Francia. En cautividad alcanza
39 años de vida.
Interacciones
entre especies
Es
frecuente observar interacciones en carroñas con Buitres Leonados,
Alimoches, milanos y córvidos, y en raras ocasiones con
Quebrantahuesos. Resulta dominante sobre todas estas especies y las
agresiones en las carroñas son frecuentes entre miembros de la misma
especie y con Buitres Leonados.
Patrón
social y comportamiento
A
menudo solitario, a veces se observan agrupaciones pequeñas junto a
carroñas o en dormideros. Los movimientos dispersivos los suelen
realizar en solitario, aunque luego se reúnan con otras aves en
otras áreas de reproducción, zonas de alimentación o dormideros.
domingo, 8 de mayo de 2016
gypaetus barbatus (quebrantahuesos)
Descripción
Quebrantahuesos
(Gypaetus barbatus aureus)
El
quebrantahuesos fue descrito como especie en 1758, siendo clasificado
entre los buitres como Vultur
barbatus.
Posteriormente paso a denominarseGypaetus
barbatus barbatus.
(Linnaeus, 1758), aunque la subespecie nominal sigue siendo
G.b.aureus.
Siendo considerada una subespecie cuya distribución se extiende por
Europa, Asia y Africa del Norte.
El
Quebrantahuesos puede alcanzar una envergadura de 2,80 m y puede
llegara apesara 7 kg. Como otras especies de buitres no presenta
dimorfismo sexual. Desarrolla durante su crecimiento unas gradaciones
de plumaje muy acusadas desde la fase juvenil hasta alcanzar la
librea de adulto (6-7 anos de edad). El plumaje juvenil, muy oscuro,
se aclara con las sucesivas mudas, hasta alcanzar el diseño adulto,
con dorso y alas de color pizarra con reflejos blancos producidos por
el raquis de las plumas y cabeza y partes inferiores blanco-rojizas.
El
Quebrantahuesos se encuentra distribuido entre los paralelos 30º y
50º del hemisferio norte. Su hábitat esta limitado, entre otros
motivos, por la estructura geográfica, teniendo poca importancia la
altura sobre el nivel del mar. Requiere grandes sistemas montañosos,
abruptos y con abundantes paredes escarpadas dotadas de cavidades,
cuevas y cantiles, donde tenga la posibilidad de nidificar sin ser
molestado. También la fauna del entorno tiene influencia sobre la
extensión y el emplazamiento de su hábitat, encontrándose no solo
en la misma área geográfica, sino en los mismos biotopos que los
caprinidos.
Hábitat
y distribución
El
rango de movimientos de la población del Pirineo es desconocido, sin
embargo los estudios radiotelemetricos efectuados sobre la subespecie
Gypaetus barbatus meridionalis, realizados en Sudáfrica, ponen de
manifiestos que estas aves cubren enormes áreas de campeo (2.380
km2de media) y que la exclusión territorial se produce
solo en las áreas de nidificación.
Los
individuos juveniles y subadultos realizan amplios movimientos
durante su fase de dispersión. Después de esta fase suelen
regresara al lugar de nacimiento, lo cual constituye un bonito
ejemplo de filopatria, pero conlleva que la ampliación de su área
de distribución sea muy lenta.
Quebrantahuesos
(Gypaetus barbatus aureus)
El
Quebrantahuesos fue una especie ampliamente distribuida en la
Península Iberica, aunque ha sufrido un fortísimo declive hasta
nuestros días. A finales del siglo XIX era posible avistarlo en
todas las cadenas montañosas. A mediados del siglo XX todavía se
podía encontrar en la Cordillera Cantabrica, en el Sistema Ibérico
y cordilleras Beticas. En la actualidad los Pirineos son la única
cadena montañosa que alberga en torno a 90 territorios ocupados con
unas 53 parejas reproductoras de Quebrantahuesos y se intenta
reintroducir esta misma especie en las Sierras de Cazorla y Segura a
través de un proyecto de cría en cautividad.
La
población pirenaica es la única que muestra una tendencia hacia un
lento crecimiento, este supone una media en los últimos veinte anos
de aproximadamente un 3-6% anual. Si se tiene en cuenta que el tamaño
medio de la población para mantener una tasa de endogamia inferior
al 1% se considera en torno a los 50 individuos reproductores y que
este tamaño de población aun implica una perdida de un 25% de
variabilidad genética en 20 o 30 generaciones, solo se puede
considerar la población pirenaica como una población genéticamente
viable, aunque con serias reservas. Lo que pone de manifiesto la
tremenda importancia de los proyectos de reintroducion por medio de
técnicas de cría en cautividad o semicautividad.
Como
otras especies de vertebrados de larga vida, el quebrantahuesos posee
una supervivencia adulta muy elevada y curiosamente, al menos en la
población de los Pirineos, una supervivencia de preadultos mucho
mayor de lo esperado.
Las
causas de regresión y los factores limitantes están determinadas
por la humanizaron del medio, por la escasez en la disponibilidad de
alimento, por los efectos contaminantes en algunos casos del plomo y
por la persecución humana (Campanas de envenenamiento en Cazorla).
Reproducción
Las
parejas de quebrantahuesos son sedentarias y construyen nidos de gran
tamaño, ubicados en cuevas y repisas bien protegidas de paredes
rocosas, preferentemente en orientaciones no expuestas a vientos
dominantes. El celo comienza en septiembre-octubre y las primeras
puestas tiene lugar en diciembre y las más tardías en marzo. El
tamaño habitual de la puesta es de dos huevos. La incubación dura
entre 53 y 60 días y la crianza corre a cargo de ambos progenitores.
Tanto en poblaciones en cautividad como en poblaciones salvajes se ha
podido comprobar que el hermano mayor mata siempre al menor. El
primer vuelo se produce tras 120 días de permanecer en el nido.
Durante la fase de dependencia el pollo sigue siendo alimentado por
los padres, sobre todo al principio, visita los rompederos y sigue a
los adultos en sus movimientos, cada vez más amplios. Después de
entre 95 y 247 días desde el primer vuelo se produce la emancipación
definitiva.
Alimentación
y costumbres
En
general al quebrantahuesos se le define como él último eslabón de
la cadena trófica. Esta especializado en explotar huesos de
cadáveres, una vez que estos hayan sido aprovechados por córvidos,
milanos, buitres y mamíferos carnívoros. su dieta esta compuesta en
un 70% de huesos, en un 25% de carne y en un 5% de piel.
Busca
el alimento volando muy cerca del suelo sobre aludes, claros de
bosque, gargantas pendientes, faldas rocosas, neveros y cimas. Se
caracteriza por su oportunismo alimenticio, determinando la oferta de
comida su composición de dieta. Tiene por costumbre frecuentar poco
los muladares tradicionales aunque acepta los cebaderos en zonas
abruptas y escarpadas.
Selecciona,
cuando puede, extremidades de ungulados de pequeño o mediano tamaño
(ovejas, cabras,..). Los huesos largos y las extremidades articuladas
le suponen grandes dificultades para ser tragadas enteras, por lo que
suelen ser transportadas hasta zonas de difícil acceso, con suelo
rocoso -rompederos- donde los arroja desde cierta altura con el fin
de desmembrarlos para facilitar su ingestión.
Enlace: https://youtu.be/NYyTxfIvu08
falco peregrinus (halcón peregrino)
INFORMACIÓN
Y CARACTERÍSTICAS
Es
conocido también como halcón pato, halcón de juego y halcón de
patas grandes. Cualquier persona que escuche su nombre asocia éste
con su condición viajera y en efecto, es un ave que se encuentra en
casi cualquier parte del mundo y puede viajar distancias bastante
largas hasta sitios muy alejados de su lugar de origen.
DESCRIPCIÓN
DEL HALCÓN PEREGRINO
Especie
del orden de los falconiformes y de la familia Falconidae.
Mide
de 34 a 58 centímetros de altura, con una envergadura que está
entre el rango de los 74 y 120 centímetros. Su peso está entre 500
y 1500 gramos. Se trata de un ave pequeña en la que la hembra es un
30 por ciento más larga que el macho, incluso es un poco más pesada
que él.
Es
en general un ave rapaz de brillante plumaje negro azulado en la
parte superior del cuerpo y blanquecino en la parte del pecho. La
zona inferior a éste posee franjas marrones y la espalda franjas
blancas o de color café claro. La cola es corta y cuadrada, y las
alas son puntiagudas. Tiene el rostro y las patas de color amarillo,
así como las plumas alrededor de los ojos. El pico superior cuenta
con una muesca que permite que el ave corte la columna vertebral de
su presa al atacarla por el cuello, lo que se convierte en una gran
ventaja para esta ave cazadora.
Hay
en existencia 19 subespecies de halcón peregrino que difieren
significativamente entre sí en cuanto a tamaño y color; sin
embargo, las características mencionadas son generalidades presentes
en la mayoría de las subespecies. Algunas de éstas, en su nombre
científico, son el Falco
peregrinus babylonicus,
el Falco
peregrinus calidus,
el Falco
peregrinus cassini,
elFalco
peregrinus ernesti y
el Falco
peregrinus japonensis.
DISTRIBUCIÓN
Y HÁBITAT DEL HALCÓN PEREGRINO
Es
un animal ampliamente distribuido alrededor del mundo pues tolera una
gran variedad de climas, con excepción de la humedad de las selvas
tropicales y la aridez polar de algunas zonas antárticas. Las
colonias más alejadas del Ecuador viven en Alaska y Canadá y viajan
hasta países del sur de América. Esto no sería posible sin la gran
capacidad de adaptación de estas aves.
Habita
grandes áreas abiertas en las costas, las montañas, los lagos y las
islas, siempre y cuando alberguen alimento en abundancia.
COMPORTAMIENTO
DEL HALCÓN PEREGRINO
Se
le considera el animal más rápido del mundo: puede alcanzar una
velocidad de más de 250 kilómetros por hora al perseguir una presa.
Suele cazar otras especies de aves al vuelo y lo hace volando en
picada hacia su presa.
Es
migratorio y está activo mayormente durante el día. También es muy
territorial y defiende con ahínco su comida y su nido, por lo que al
hacerlo reacciona de forma agresiva. Más allá de esto, el halcón
peregrino es un animal tranquilo.
ALIMENTACIÓN
DEL HALCÓN PEREGRINO
Su
dieta se compone principalmente de aves, y siendo más específicos,
de aproximadamente 450 especies norteamericanas. El número total de
especies de aves que consume el halcón peregrino supera las 2000 a
escala mundial, y entre sus presas favoritas se encuentran patos,
gaviotas, palomas, grullas, colibríes, mirlos, estorninos y
escribanos.
REPRODUCCIÓN
DEL HALCÓN PEREGRINO
Es
un ave monógama que alrededor de los 3 años de edad está lista
para reproducirse. Como una gran cantidad de especies de aves, el
cortejo incluye una demostración de vuelo por parte del macho para
agradar a la hembra.
Después
del apareamiento la hembra deposita 1 huevo cada 48 horas hasta tener
de 2 a 6 huevos en el nido. Los huevos eclosionan un mes más tarde
aproximadamente, y 35 días después los polluelos ya pueden volar y
salir del nido.
SITUACIÓN
AMBIENTAL DEL HALCÓN PEREGRINO
A
mediados del siglo pasado el halcón peregrino vio seriamente
amenazada su permanencia en la Tierra pues estuvo a punto de llegar a
la extinción por causa, principalmente, del uso de pesticidas que
dañaron su hábitat y a las mismas aves. Por fortuna en la
actualidad el número de halcones peregrinos es estable, no se ha
reducido, y la especie se encuentra en “Preocupación Menor”
(Least Concern) en la Lista Roja de la Unión Internacional para la
Conservación del Ambiente.
Aquila chrysaetos (águila real)
AQUILA
CHRYSAETOS
El águila real o también llamada águila caudal, es una especie de ave de presa que habita en el hemisferio norte de la tierra y tiene una amplia distribución, más que cualquier otra especie de águila. Existen seis subespecies conocidas y todas varían ligeramente en tamaño y en coloración.
Debido a que en muchas culturas las águilas connotan fuerza y liderazgo, su imagen ha sido utilizada como símbolo nacional de diferentes países entre los que están México, Albania y Alemania.
DESCRIPCIÓN DEL ÁGUILA REAL
Estas hermosas aves son de coloración marrón oscuro con algunas plumas más claras en la parte de la cabeza y el cuello. Dichas plumas reflejan tonalidades doradas que le dan crédito a su nombre en inglés: Golden eagle (Águila dorada).
Son animales grandes y majestuosos que van de los 66 a los 102 cm de largo con una envergadura que puede alcanzar los 2.34 metros en las especies más grandes. El peso puede variar de acuerdo a la subespecie, pues las más pequeñas pesan alrededor de 2.5 kilos y las más grandes alrededor de 6.35.
Una característica muy particular de las águilas son sus poderosas garras. El águila real las tiene tan desarrolladas y fuertes que ejercen 15 veces más presión que una mano humana masculina.
Su elegante vuelo es extremadamente rápido cuando se trata de capturar presas, llegando a alcanzar los 240 km/h. Su pico, su velocidad, sus garras y su potente vista a larga distancia, las convierte en una de las aves más imponentes del mundo.
DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT DEL ÁGUILA REAL
Se distribuyen a lo largo de Europa y Asia, llegando al norte del continente africano. En América abarcan desde Alaska hasta la parte central de México.
Su hábitat son lugares abiertos o semi abiertos desde el nivel del mar hasta los 3,600 metros de altitud. La mayoría vive en regiones montañosas, pero pueden adaptarse en zonas de tundra, taiga, matorrales, bosques y humedales.
COMPORTAMIENTO DEL ÁGUILA REAL
Algunas poblaciones de águila real son migratorias y otras sedentarias. Las que migran, lo realizan hacia el sur en el mes de otoño cuando el alimento en las regiones de Alaska y Canadá comienza a disminuir.
Son mayormente solitarias pero pueden vivir en parejas o en grupos reducidos. Las agrupaciones más grandes las forman cuando encuentran regiones con abundante alimento o cuando el frío extremo las obliga a darse calor.
Esta especie no es muy comunicativa vocalmente. Los científicos han registrado nueve llamadas diferentes que utilizan mayormente para comunicarse con sus crías, pero para marcar o defender su territorio no utilizan sonidos, sino que su tipo de vuelo se torna ondulante como forma de demostrar que se trata de su espacio aéreo
ALIMENTACIÓN DEL ÁGUILA REAL
La caza del águila real comienza desde el aire. A varios metros del suelo, es capaz de detectar ratones, conejos, marmotas, peces e incluso se le conoce por alimentarse de carroña. Se ha sabido también que han atacado a ciervos maduros y zorros rojos.
Cuando una pareja de águilas reales caza junta, persigue a la presa hasta agotarla para luego abalanzarse contra ella y matarla.
REPRODUCCIÓN DEL ÁGUILA REAL
Son especies monógamas que mantienen por varios años a su misma pareja. Para el cortejo emplean vuelos ondulantes, persecuciones, giros y actividades más sorprendentes como la muestra de sus garras y maniobras por parte del macho cuyo proceso es soltar una piedra o rama, entrar en picada y atraparla en el aire con el fin de demostrar su habilidad.
Ellos prefieren anidar en lugares muy altos como árboles, acantilados o construcciones humanas. Sus nidos son grandes y pueden usarlos por varios años. Colocan de uno a cuatro huevos que son incubados durante 40-45 días.
Las crías que nacieron de primero suelen ser de mayor tamaño que las crías más jóvenes y a menudo los más fuertes son los que matan a sus hermanos más débiles. Después de 10 semanas de edad comienzan a volar y semanas después de emplumar, comienzan a independizarse. Se reproducen a la edad de 4 o 7 años después de que desarrollan su plumaje adulto.
AMENAZAS DEL ÁGUILA REAL
Son aves depredadoras, por lo que no tienen muchos enemigos naturales, excepto los osos grizzly (Ursus arctos horribilis) y los glotones (Gulo gulo). El ser humano representa su mayor peligro por actividades como la caza, el envenenamiento, el robo de huevos y las electrocuciones debido a construcciones humanas invasoras de su espacio. La urbanización que conlleva a la destrucción de su medio ambiente es la principal amenaza, pues sus lugares para nidificar así como sus presas se reducen.
Actualmente esta especie está protegida por las leyes ambientales y en lugares como México está totalmente penada la distribución de esta especie o la posesión de algún ejemplar sin un permiso especial.
Su estado de conservación es de Preocupación Menor, es decir, aún se pueden tomar acciones más estrictas para seguir conservando una amplia población y alejarlas del peligro humano.
El águila real o también llamada águila caudal, es una especie de ave de presa que habita en el hemisferio norte de la tierra y tiene una amplia distribución, más que cualquier otra especie de águila. Existen seis subespecies conocidas y todas varían ligeramente en tamaño y en coloración.
Debido a que en muchas culturas las águilas connotan fuerza y liderazgo, su imagen ha sido utilizada como símbolo nacional de diferentes países entre los que están México, Albania y Alemania.
DESCRIPCIÓN DEL ÁGUILA REAL
Estas hermosas aves son de coloración marrón oscuro con algunas plumas más claras en la parte de la cabeza y el cuello. Dichas plumas reflejan tonalidades doradas que le dan crédito a su nombre en inglés: Golden eagle (Águila dorada).
Son animales grandes y majestuosos que van de los 66 a los 102 cm de largo con una envergadura que puede alcanzar los 2.34 metros en las especies más grandes. El peso puede variar de acuerdo a la subespecie, pues las más pequeñas pesan alrededor de 2.5 kilos y las más grandes alrededor de 6.35.
Una característica muy particular de las águilas son sus poderosas garras. El águila real las tiene tan desarrolladas y fuertes que ejercen 15 veces más presión que una mano humana masculina.
Su elegante vuelo es extremadamente rápido cuando se trata de capturar presas, llegando a alcanzar los 240 km/h. Su pico, su velocidad, sus garras y su potente vista a larga distancia, las convierte en una de las aves más imponentes del mundo.
DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT DEL ÁGUILA REAL
Se distribuyen a lo largo de Europa y Asia, llegando al norte del continente africano. En América abarcan desde Alaska hasta la parte central de México.
Su hábitat son lugares abiertos o semi abiertos desde el nivel del mar hasta los 3,600 metros de altitud. La mayoría vive en regiones montañosas, pero pueden adaptarse en zonas de tundra, taiga, matorrales, bosques y humedales.
COMPORTAMIENTO DEL ÁGUILA REAL
Algunas poblaciones de águila real son migratorias y otras sedentarias. Las que migran, lo realizan hacia el sur en el mes de otoño cuando el alimento en las regiones de Alaska y Canadá comienza a disminuir.
Son mayormente solitarias pero pueden vivir en parejas o en grupos reducidos. Las agrupaciones más grandes las forman cuando encuentran regiones con abundante alimento o cuando el frío extremo las obliga a darse calor.
Esta especie no es muy comunicativa vocalmente. Los científicos han registrado nueve llamadas diferentes que utilizan mayormente para comunicarse con sus crías, pero para marcar o defender su territorio no utilizan sonidos, sino que su tipo de vuelo se torna ondulante como forma de demostrar que se trata de su espacio aéreo
ALIMENTACIÓN DEL ÁGUILA REAL
La caza del águila real comienza desde el aire. A varios metros del suelo, es capaz de detectar ratones, conejos, marmotas, peces e incluso se le conoce por alimentarse de carroña. Se ha sabido también que han atacado a ciervos maduros y zorros rojos.
Cuando una pareja de águilas reales caza junta, persigue a la presa hasta agotarla para luego abalanzarse contra ella y matarla.
REPRODUCCIÓN DEL ÁGUILA REAL
Son especies monógamas que mantienen por varios años a su misma pareja. Para el cortejo emplean vuelos ondulantes, persecuciones, giros y actividades más sorprendentes como la muestra de sus garras y maniobras por parte del macho cuyo proceso es soltar una piedra o rama, entrar en picada y atraparla en el aire con el fin de demostrar su habilidad.
Ellos prefieren anidar en lugares muy altos como árboles, acantilados o construcciones humanas. Sus nidos son grandes y pueden usarlos por varios años. Colocan de uno a cuatro huevos que son incubados durante 40-45 días.
Las crías que nacieron de primero suelen ser de mayor tamaño que las crías más jóvenes y a menudo los más fuertes son los que matan a sus hermanos más débiles. Después de 10 semanas de edad comienzan a volar y semanas después de emplumar, comienzan a independizarse. Se reproducen a la edad de 4 o 7 años después de que desarrollan su plumaje adulto.
AMENAZAS DEL ÁGUILA REAL
Son aves depredadoras, por lo que no tienen muchos enemigos naturales, excepto los osos grizzly (Ursus arctos horribilis) y los glotones (Gulo gulo). El ser humano representa su mayor peligro por actividades como la caza, el envenenamiento, el robo de huevos y las electrocuciones debido a construcciones humanas invasoras de su espacio. La urbanización que conlleva a la destrucción de su medio ambiente es la principal amenaza, pues sus lugares para nidificar así como sus presas se reducen.
Actualmente esta especie está protegida por las leyes ambientales y en lugares como México está totalmente penada la distribución de esta especie o la posesión de algún ejemplar sin un permiso especial.
Su estado de conservación es de Preocupación Menor, es decir, aún se pueden tomar acciones más estrictas para seguir conservando una amplia población y alejarlas del peligro humano.
Ursus arctos pyrenaicus (oso pardo)
Morfología
Las características más definitorias del oso son su espeso y tupido pelaje, su pequeña cola (apenas 7 u 8 cm) y su enorme cabeza, rematada por dos pequeñas orejas redondeadas.
Es el animal terrestre más grande de toda la fauna ibérica. Su cuerpo es extremadamente robusto, siendo los machos mucho más pesados que las hembras, al menos un 25 ó 30% más. Los osos pardos cantábricos o ibéricos son los más pequeños de todo el mundo, pues los machos rara vez sobrepasan los 180 kg y las hembras rondan los 130 ó 140 kg. Los osos tienen unas enormes variaciones de peso a lo largo del año y de un año a otro, dependiendo de la abundancia o escasez de comida.
La altura en la cruz de nuestros osos pardos (desde la base de la pata hasta la cruz, que es el punto más alto del cuerpo y donde se articulan las extremidades anteriores) varía entre 90 cm y 1 m y su longitud total ronda los 2 m (desde la cabeza hasta la cola).
La coloración del pelaje de los osos ibéricos varía desde un crema pálido hasta el pardo oscuro, pero siempre con una peculiar coloración más oscura, casi negra, en las patas y amarillenta en la punta de los pelos. Los ojos y el final de la trufa son negros; son de los pocos detalles que contrastan con su mata de pelo pardo.
El oso pardo es un animal plantígrado, lo que quiere decir que para andar apoya todo su peso sobre las plantas de sus pies, igual que los humanos. Por otra parte, es uno de los pocos animales capaces de ponerse a dos patas, si bien sólo lo hacen en determinadas ocasiones, como son las peleas psor las hembras o cuando se sienten amenazados. Su caminar habitual es a cuatro patas.
Hábitat y distribución
La alimentación del oso pardo depende en gran parte de los frutos y las partes más digeribles de las plantas (brotes y hojas tiernas), por lo que su hábitat ha de ser generoso en frutos de todo tipo y, por otro lado, ha de conservar extensiones bastante amplias para permitir a unos animales tan grandes moverse a gusto, tener lugares tranquilos donde descansar y refugios seguros para encuevarse durante el invierno.
En el pasado los osos poblaban la mayor parte de las serranías españolas y, aunque en muchas de ellas sigue habiendo una abundante cosecha de frutos, la persecución del hombre y la falta de sitios tranquilos han hecho que hoy día el único hábitat viable sean los grandes bosques caducifolios del norte español: la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.
Los poco más de 80 osos que quedan en España se encuentran repartidos en tres núcleos poblacionales:
La franja más frecuentada por los osos en España es la situada entre los 1.100 y los 1.400 m, si bien hay hábitats favorables para ellos desde los 500 m en la vertiente norte y a menudo suben hasta prados, pastizales y roquedos a más de 2.000 m.
Alimentación
Sus garras y anatomía general nos revelan la estampa de un carnívoro típico, cuando en realidad los osos son unos devoradores de carne totalmente atípicos. Su dieta es casi enteramente vegetariana y de hecho su dentición se ha ido modificando hasta logar unos molares y premolares con tallas más redondeadas y mayor superficie, mucho más apropiados para una dieta basada en plantas y frutos, y unos incisivos puntiagudos útiles para pastar y cortar tallos y raíces. Sin embargo, en sus mandíbulas conserva la fortaleza suficiente para abatir presas tan grandes como un ciervo o cualquier otro ungulado de gran tamaño.
Casi toda la vida y movimientos del oso vienen determinados por la búsqueda del alimento. Incluso la hibernación se produce por la escasez de alimento propia del invierno en los bosques caducifolios del norte de España. Un oso adulto puede llegar a perder hasta el 40% de su peso durante el invierno. Su alimentación está en un 85% basada en materia vegetal (bellotas, castañas, hayucos, avellanas, bayas, megaforbios, tubérculos, brotes tiernos de gramíneas...), y la completa con carroñas, insectos, miel, setas, aves, huevos y ungulados.
Costumbres
Los pocos osos pardos que viven en libertad en España son muy difíciles de ver. Sin embargo, en algunas ocasiones se acercan a las aldeas asturianas cuando hay cerca panales, prados o sotos con bayas. Si no, lo más habitual es conocer su existencia por las huellas y marcas que van dejando.
Cuando llega la época de celo, los machos empiezan a marcar su territorio en el bosque. A más de metro y medio del suelo muchos árboles muestran señales de arañazos, mordiscos y descortezamiento, que los osos utilizan para avisar a los otros machos de que ese territorio ya tiene dueño. También se frotan contra las cortezas, para dejar su olor impregnado.
Excepto en invierno, los osos suelen dormir en reducidos camastros sobre una pequeña depresión que ellos mismos excavan en el suelo (entre 70 y 100 cm de diámetro) o sobre el mismo suelo. Cubren el hueco con ramillas y hierba. A veces utilizan para dormir las cuevas invernales o los huecos de los árboles.
Para el letargo invernal ocupan cuevas abrigadas, brezales y huecos de viejos robles. En la Cordillera Cantábrica la hibernación se suele dar de enero a marzo, aunque depende de la rigidez del invierno y la disponibilidad de comida. La entrada en la osera viene precedida por unas grandes ingestas de alimento con el consiguiente desarrollo de las acumulaciones de grasa.
Los osos han arrastrado siempre mala fama y sus agresiones han sido casi siempre magnificadas, por lo que su presencia en Europa se ha ido haciendo cada vez más escasa. Lo cierto es que las cargas de osos se producen cuendo se sienten amenazados o cuando creen que sus crías peligran. La mayoría de las veces son espectaculares, pero rara vez culminan su ataque.
Reproducción
Los osos son los vertebrados con las menores tasas de natalidad del mundo. Las hembras alcanzan la madurez sexual a una edad entre 3 años y medio y 5 años. Entre una camada y otra transcurren tres años, y cada camada consta de una a tres crías.
Los osos son solitarios en todas las épocas del año excepto en el período de celo que tiene lugar durante el verano.
Los osos pardos son animales polígamos, que se emparejarán varias veces a lo largo de la temporada. Durante la época de celo, los machos amplían su territorio y se dedican a vagabundear en un intento de localizar y controlar el estado reproductivo de las escasas hembras. En esta época, varios machos pueden llegar a competir por una compañera, enzarzándose en cruentos combates si las pautas de intimidación mostradas previamente no surten efecto entre los oponentes.
Una vez que el macho ha encontrado y conquistado a la osa, se formará una efímera pareja que permanecerá junta por un tiempo, durante el cual ambos consortes sestean juntos, juegan y se pelean amistosamente. Finalmente, se separarán y retomarán su vida solitaria.
La gestación comienza a finales de noviembre o principios de diciembre y dura de 8 a 10 semanas. Las crías nacen en enero y gebrero, durante la hibernación de la madre.
Las crías nacen casi calvas, pesando apenas 500 g, ciegas y sin dientes. Cuando salen al exterior están ya totalmente cubiertas de pelo y muestran un característico collar de pelo blanquecino que desaparece con el tiempo.
A los tres meses y medio dejan de depender exclusivamente de la leche materna, pudiendo recibir otros tipos de alimentos. El destete definitivo se da al año de vida. El desarrollo de los oseznos es rápido y abandonan la osera a finales de la primavera. Estarán con su madre hasta los 18 ó 22 meses de vida, cuando ésta les abandonará. Ellos permanecerán juntos durante más o menos un año.
Problemas de conservación
Antiguo morador de la práctica totalidad de nuestros sistemas montañosos y bosques, poco más de 80 osos sobreviven hoy en España, repartidos entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Entre sus amenazas destacan la humanización de su entorno y la desaparición del tapiz vegetal por sobreexplotación, cambios en el uso del territorio y construcción de infraestructuras, junto con los lazos, cepos y escopetas del furtivismo.
Protegida la especie en la segunda mitad del siglo XX, la pérdida de sus hábitats naturales y el furtivismo constituyen las principales amenazas de los últimos osos ibéricos.
La pérdida de espacio vital obliga a numerosas oblaciones de osos a entrar en contacto con el hombre y sus animales domésticos, provocando conflictos que derivan en batidas ilegales y en la colocación de cepos y venenos.
Las alteraciones y pérdidas de hábitat incluyen, sobre todo, deforestación por extracción de madera y apertura de pistas forestales, incendios, conversión de bosques en terrenos agrícolas o ganaderos, minería a cielo abierto, construcción de carreteras, pistas de esquí, embalses, urbanizaciones, etc.
La desaparición de las áreas forestales naturales mina el futuro de la especie. La parcelación de los montes crea barreras artificiales que impiden el libre desplazamiento de las poblaciones de osos, aislándolas entre sí y reduciendo las osibilidades de emparejamiento y reproducción, así como la diversidad genética de las poblaciones (especialmente en los Pirineos y a corto y medio plazo en zonas de la Cordillera Cantábrica), aumentando los problemas derivados de la consanguinidad y dificultando la búsqueda y localización de alimento.
Por otro lado, los incendios forestales destruyen sus ecosistemas vitales y las repoblaciones con especies foráneas empobrecen los suelos, destruyen la vegetación autóctona, alteran los hábitats y son proclives a sufrir incendios.
Además de la pérdida de su hábitat, en los últimos años el oso pardo se ve amenazado por el incremento del turismo verde, cada vez más masivo, así como por el furtivismo. También es víctima de los lazos para jabalíes y los venenos para lobos.
Después de siglos de implacable persecución, la caza del oso fue prohibida de forma temporal en 1952, y de forma definitiva en todas las Reservas Nacionales en 1967. Desde 1973 la especie está protegida y su caza está prohibida en todo el territorio español, pero todavía se capturan como trofeos de manera furtiva.
En nuestro país la especie está catalogada como en peligro de extinción, lo que ha derivado en la aprobación de planes de recuperación en toda su área de dstribución. la Ley de Conservación de la Naturaleza de 1989 exitió la puesta en marcha de una serie de medidas para mejorar su situación. En 1995, el nuevo Código Penal estableció un castigo de hasta dos años de cárcel por matar a un oso, tipificándolo como delito ecológico. En la actualidad, matar a un oso puede ser penado con multas de hasta 50 millones de pesetas.
Las comunidades de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Galicia han ido creando y aprobando sus respectivos planes de recuperación para garantizar la conservación de la especie, con medidas de lucha contra el furtivismo, la conservación de los hábitats naturales y la recuperación de los degradados, el aumento de los proyectos de investigación y la mejora de los programas de sensibilización, así como el pago de daños producidos por osos y las compensaciones a las poblaciones que viven en zonas oseras.
Una de las acciones de conservación más efectivas es la plantación de especies frutales en zonas oseras para evitar que los osos se vean obligados a acercarse a áreas humanizadas, donde la posibilidad de ser molestados o cazados por furtivos es mayor. Las campañas de plantación en estas regiones sirven para asegurar y reforzar la alimentación de los osos, sobre todo en primavera y verano.
Las características más definitorias del oso son su espeso y tupido pelaje, su pequeña cola (apenas 7 u 8 cm) y su enorme cabeza, rematada por dos pequeñas orejas redondeadas.
Es el animal terrestre más grande de toda la fauna ibérica. Su cuerpo es extremadamente robusto, siendo los machos mucho más pesados que las hembras, al menos un 25 ó 30% más. Los osos pardos cantábricos o ibéricos son los más pequeños de todo el mundo, pues los machos rara vez sobrepasan los 180 kg y las hembras rondan los 130 ó 140 kg. Los osos tienen unas enormes variaciones de peso a lo largo del año y de un año a otro, dependiendo de la abundancia o escasez de comida.
La altura en la cruz de nuestros osos pardos (desde la base de la pata hasta la cruz, que es el punto más alto del cuerpo y donde se articulan las extremidades anteriores) varía entre 90 cm y 1 m y su longitud total ronda los 2 m (desde la cabeza hasta la cola).
La coloración del pelaje de los osos ibéricos varía desde un crema pálido hasta el pardo oscuro, pero siempre con una peculiar coloración más oscura, casi negra, en las patas y amarillenta en la punta de los pelos. Los ojos y el final de la trufa son negros; son de los pocos detalles que contrastan con su mata de pelo pardo.
El oso pardo es un animal plantígrado, lo que quiere decir que para andar apoya todo su peso sobre las plantas de sus pies, igual que los humanos. Por otra parte, es uno de los pocos animales capaces de ponerse a dos patas, si bien sólo lo hacen en determinadas ocasiones, como son las peleas psor las hembras o cuando se sienten amenazados. Su caminar habitual es a cuatro patas.
Hábitat y distribución
La alimentación del oso pardo depende en gran parte de los frutos y las partes más digeribles de las plantas (brotes y hojas tiernas), por lo que su hábitat ha de ser generoso en frutos de todo tipo y, por otro lado, ha de conservar extensiones bastante amplias para permitir a unos animales tan grandes moverse a gusto, tener lugares tranquilos donde descansar y refugios seguros para encuevarse durante el invierno.
En el pasado los osos poblaban la mayor parte de las serranías españolas y, aunque en muchas de ellas sigue habiendo una abundante cosecha de frutos, la persecución del hombre y la falta de sitios tranquilos han hecho que hoy día el único hábitat viable sean los grandes bosques caducifolios del norte español: la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.
Los poco más de 80 osos que quedan en España se encuentran repartidos en tres núcleos poblacionales:
-
Núcleo
occidental (Galicia, Asturias y Castilla y León): es el mejor de
los núcleos, con unos 60 osos.
-
Núcleo
cantábrico oriental (Asturias, Cantabria y Castilla y León): está
separado del anterior por 30 a 50 km y acoge a unos 20 ejemplares.
-
Núcleo
pirenaico: es en realidad un núcleo residual que tiene menos de 5
individuos.
La franja más frecuentada por los osos en España es la situada entre los 1.100 y los 1.400 m, si bien hay hábitats favorables para ellos desde los 500 m en la vertiente norte y a menudo suben hasta prados, pastizales y roquedos a más de 2.000 m.
Alimentación
Sus garras y anatomía general nos revelan la estampa de un carnívoro típico, cuando en realidad los osos son unos devoradores de carne totalmente atípicos. Su dieta es casi enteramente vegetariana y de hecho su dentición se ha ido modificando hasta logar unos molares y premolares con tallas más redondeadas y mayor superficie, mucho más apropiados para una dieta basada en plantas y frutos, y unos incisivos puntiagudos útiles para pastar y cortar tallos y raíces. Sin embargo, en sus mandíbulas conserva la fortaleza suficiente para abatir presas tan grandes como un ciervo o cualquier otro ungulado de gran tamaño.
Casi toda la vida y movimientos del oso vienen determinados por la búsqueda del alimento. Incluso la hibernación se produce por la escasez de alimento propia del invierno en los bosques caducifolios del norte de España. Un oso adulto puede llegar a perder hasta el 40% de su peso durante el invierno. Su alimentación está en un 85% basada en materia vegetal (bellotas, castañas, hayucos, avellanas, bayas, megaforbios, tubérculos, brotes tiernos de gramíneas...), y la completa con carroñas, insectos, miel, setas, aves, huevos y ungulados.
Costumbres
Los pocos osos pardos que viven en libertad en España son muy difíciles de ver. Sin embargo, en algunas ocasiones se acercan a las aldeas asturianas cuando hay cerca panales, prados o sotos con bayas. Si no, lo más habitual es conocer su existencia por las huellas y marcas que van dejando.
Cuando llega la época de celo, los machos empiezan a marcar su territorio en el bosque. A más de metro y medio del suelo muchos árboles muestran señales de arañazos, mordiscos y descortezamiento, que los osos utilizan para avisar a los otros machos de que ese territorio ya tiene dueño. También se frotan contra las cortezas, para dejar su olor impregnado.
Excepto en invierno, los osos suelen dormir en reducidos camastros sobre una pequeña depresión que ellos mismos excavan en el suelo (entre 70 y 100 cm de diámetro) o sobre el mismo suelo. Cubren el hueco con ramillas y hierba. A veces utilizan para dormir las cuevas invernales o los huecos de los árboles.
Para el letargo invernal ocupan cuevas abrigadas, brezales y huecos de viejos robles. En la Cordillera Cantábrica la hibernación se suele dar de enero a marzo, aunque depende de la rigidez del invierno y la disponibilidad de comida. La entrada en la osera viene precedida por unas grandes ingestas de alimento con el consiguiente desarrollo de las acumulaciones de grasa.
Los osos han arrastrado siempre mala fama y sus agresiones han sido casi siempre magnificadas, por lo que su presencia en Europa se ha ido haciendo cada vez más escasa. Lo cierto es que las cargas de osos se producen cuendo se sienten amenazados o cuando creen que sus crías peligran. La mayoría de las veces son espectaculares, pero rara vez culminan su ataque.
Reproducción
Los osos son los vertebrados con las menores tasas de natalidad del mundo. Las hembras alcanzan la madurez sexual a una edad entre 3 años y medio y 5 años. Entre una camada y otra transcurren tres años, y cada camada consta de una a tres crías.
Los osos son solitarios en todas las épocas del año excepto en el período de celo que tiene lugar durante el verano.
Los osos pardos son animales polígamos, que se emparejarán varias veces a lo largo de la temporada. Durante la época de celo, los machos amplían su territorio y se dedican a vagabundear en un intento de localizar y controlar el estado reproductivo de las escasas hembras. En esta época, varios machos pueden llegar a competir por una compañera, enzarzándose en cruentos combates si las pautas de intimidación mostradas previamente no surten efecto entre los oponentes.
Una vez que el macho ha encontrado y conquistado a la osa, se formará una efímera pareja que permanecerá junta por un tiempo, durante el cual ambos consortes sestean juntos, juegan y se pelean amistosamente. Finalmente, se separarán y retomarán su vida solitaria.
La gestación comienza a finales de noviembre o principios de diciembre y dura de 8 a 10 semanas. Las crías nacen en enero y gebrero, durante la hibernación de la madre.
Las crías nacen casi calvas, pesando apenas 500 g, ciegas y sin dientes. Cuando salen al exterior están ya totalmente cubiertas de pelo y muestran un característico collar de pelo blanquecino que desaparece con el tiempo.
A los tres meses y medio dejan de depender exclusivamente de la leche materna, pudiendo recibir otros tipos de alimentos. El destete definitivo se da al año de vida. El desarrollo de los oseznos es rápido y abandonan la osera a finales de la primavera. Estarán con su madre hasta los 18 ó 22 meses de vida, cuando ésta les abandonará. Ellos permanecerán juntos durante más o menos un año.
Problemas de conservación
Antiguo morador de la práctica totalidad de nuestros sistemas montañosos y bosques, poco más de 80 osos sobreviven hoy en España, repartidos entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Entre sus amenazas destacan la humanización de su entorno y la desaparición del tapiz vegetal por sobreexplotación, cambios en el uso del territorio y construcción de infraestructuras, junto con los lazos, cepos y escopetas del furtivismo.
Protegida la especie en la segunda mitad del siglo XX, la pérdida de sus hábitats naturales y el furtivismo constituyen las principales amenazas de los últimos osos ibéricos.
La pérdida de espacio vital obliga a numerosas oblaciones de osos a entrar en contacto con el hombre y sus animales domésticos, provocando conflictos que derivan en batidas ilegales y en la colocación de cepos y venenos.
Las alteraciones y pérdidas de hábitat incluyen, sobre todo, deforestación por extracción de madera y apertura de pistas forestales, incendios, conversión de bosques en terrenos agrícolas o ganaderos, minería a cielo abierto, construcción de carreteras, pistas de esquí, embalses, urbanizaciones, etc.
La desaparición de las áreas forestales naturales mina el futuro de la especie. La parcelación de los montes crea barreras artificiales que impiden el libre desplazamiento de las poblaciones de osos, aislándolas entre sí y reduciendo las osibilidades de emparejamiento y reproducción, así como la diversidad genética de las poblaciones (especialmente en los Pirineos y a corto y medio plazo en zonas de la Cordillera Cantábrica), aumentando los problemas derivados de la consanguinidad y dificultando la búsqueda y localización de alimento.
Por otro lado, los incendios forestales destruyen sus ecosistemas vitales y las repoblaciones con especies foráneas empobrecen los suelos, destruyen la vegetación autóctona, alteran los hábitats y son proclives a sufrir incendios.
Además de la pérdida de su hábitat, en los últimos años el oso pardo se ve amenazado por el incremento del turismo verde, cada vez más masivo, así como por el furtivismo. También es víctima de los lazos para jabalíes y los venenos para lobos.
Después de siglos de implacable persecución, la caza del oso fue prohibida de forma temporal en 1952, y de forma definitiva en todas las Reservas Nacionales en 1967. Desde 1973 la especie está protegida y su caza está prohibida en todo el territorio español, pero todavía se capturan como trofeos de manera furtiva.
En nuestro país la especie está catalogada como en peligro de extinción, lo que ha derivado en la aprobación de planes de recuperación en toda su área de dstribución. la Ley de Conservación de la Naturaleza de 1989 exitió la puesta en marcha de una serie de medidas para mejorar su situación. En 1995, el nuevo Código Penal estableció un castigo de hasta dos años de cárcel por matar a un oso, tipificándolo como delito ecológico. En la actualidad, matar a un oso puede ser penado con multas de hasta 50 millones de pesetas.
Las comunidades de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Galicia han ido creando y aprobando sus respectivos planes de recuperación para garantizar la conservación de la especie, con medidas de lucha contra el furtivismo, la conservación de los hábitats naturales y la recuperación de los degradados, el aumento de los proyectos de investigación y la mejora de los programas de sensibilización, así como el pago de daños producidos por osos y las compensaciones a las poblaciones que viven en zonas oseras.
Una de las acciones de conservación más efectivas es la plantación de especies frutales en zonas oseras para evitar que los osos se vean obligados a acercarse a áreas humanizadas, donde la posibilidad de ser molestados o cazados por furtivos es mayor. Las campañas de plantación en estas regiones sirven para asegurar y reforzar la alimentación de los osos, sobre todo en primavera y verano.
grus grus (grulla común)
Identificación
Ave
de color grisáceo y tamaño grande (110 cm de longitud y 200 cm de
envergadura). Aspecto esbelto con patas y cuello alargados. Cabeza
con píleo rojo enmarcado en una franja negra anterior y posterior y
que cubre la garganta y la mitad superior del cuello. Franjas blancas
desde las mejillas hasta que se unen en la parte media trasera del
cuello. Cola corta. Las plumas primarias y secundarias de las alas
son negras. La coloración de la cabeza en los jóvenes es parda.
Voz
Grito
o graznido de largo alcance "kruu-kruu" en los adultos y
piado agudo en los jóvenes. Otros sonidos asociados a
comportamientos agresivos o de cortejo, así como llamadas de unión
entre las parejas.
Estatus
de conservación
Categoría
mundial IUCN (2008): "Preocupación Menor" (LC).
Categoría
España IUCN (2002): RE. Extinguido como nidificante desde 1954.
Distribución
Distribuida
durante el invierno con preferencia en las dehesas del suroeste de la
Península Ibérica , concentrándose durante los pasos migratorios
en zonas húmedas situadas en las rutas de viaje como la laguna de
Gallocanta o el embalse de La Sotonera en Aragón.
Hábitat
Especie
invernante en la Península Ibérica, las dehesas de Extremadura, las
dos Castillas y Andalucía suelen contar con la presencia de esta
especie. Parte de la población no abandona las zonas de paso
migratorio durante los meses de invierno, como por ejemplo la Laguna
de Gallocanta, y permanecen en ella durante el invierno alimentándose
en los campos de cereal y utilizando la laguna como dormidero.
Movimientos
Especie
migradora que puede llegar a la Península Ibérica desde las áreas
de cría en el norte de Europa a partir de octubre, aunque es típico
que la máxima actividad migratoria se produzca entre noviembre y
principios de diciembre. En febrero las grullas inician el viaje
inverso desde las dehesas del suroeste de la Península hacia las
zonas de cría del norte de Europa, estacionándose algunas horas o
días en los puntos de paso migratorio. Durante la invernada las
grullas pueden permanecer en la misma zona húmeda que utilizan como
dormidero o trasladarse a otros lugares.
Ecología
trófica
Durante
su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta
mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también
incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados)
a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.
Existe poca información cuantitativa de la dieta de la grulla común
en España. Los vegetales podrían representar el 90-98% del peso
seco del alimento. Los cambios en los usos del terreno agrícola y
ganadero facilitan que nuevos alimentos como el maíz sean
incorporados a la dieta de la grulla durante el invierno.
Biología
de la reproducción
Nidifica
en el suelo, en zonas pantanosas y turberas del norte de Europa. La
época de cría dura desde abril a junio en la que realiza una puesta
de dos huevos (excepcionalmente 3) de los que suelen sobrevivir uno o
dos pollos que serán atendidos por los dos progenitores hasta que se
independicen durante el siguiente año.
Interacciones
entre especies
No
tienen interacciones importantes con otras especies al ser una
especie de dieta vegetariana principalmente. No tiene depredadores
especializados, aunque en ocasiones sufre ataques de grandes rapaces
como el Águila real o incursiones en los dormideros por depredadores
oportunistas como jabalí o zorros. El carácter gregario de la
grulla durante el invierno aumenta la dificultad de ser sorprendida
por un depredador, así como su comportamiento esquivo y costumbre de
utilizar zonas encharcadas para descansar durante la noche.
Comportamiento
social
Muy
gregaria durante la migración y mientras está en la Península
Ibérica. Se pueden observar bandos de miles de individuos en los
aguaderos de mediodía en algunas zonas de invernada. La mayoría de
la población se alimenta en grupos de decenas o cientos de
individuos, pero el tamaño exacto depende en parte de la densidad
local de alimento, y en parte de la disponibilidad de alimento en el
conjunto del área de campeo. También es posible observar grupos
familiares (2 adultos y 1-3 jóvenes) aislados de los frecuentes
bandos, pero que mantienen un contacto visual o sonoro con otras
familias que ocupan zonas próximas. La frecuencia de estos grupos
familiares es mayor en las zonas clásicas de invernada que en otras
situadas en zonas de paso migratorio.
canis lupus (lobo ibérico)
El
lobo como especie
El
lobo (Canis
lupus)
es un miembro del orden de los mamíferos conocidos como Carnívoros.
Probablemente las características más distintivas de los animales
de este orden son sus largos y puntiagudos dientes caninos o
colmillos y sus afilados premolares superiores y molares inferiores.
Los carnívoros poseen un sistema digestivo simple y sus garras son
normalmente afiladas. Además, sus clavículas son comparativamente
pequeñas. Sus cerebros están altamente desarrollados, por lo que
estos animales están considerados más inteligentes que la mayoría
de los otros grupos.
Además
del lobo, la familia de los cánidos también incluye el perro
doméstico, el coyote, las distintas especies de chacales y el dingo.
La constitución del lobo indica inmediatamente su capacidad
depredatoria. Las 42 piezas de sus fuertes mandíbulas, su amplia
caja torácica y sus voluminosos músculos maseteros, que dan a sus
ojos esa característica forma almendrada, son fruto de una
pragmática evolución al servicio de sus funciones de depredador en
la escala trófica.
Un
lobo adulto puede tener una longitud de entre 100 y 120 centímetros,
y una alzada a la cruz de entre 60 y 70 centímetros. El peso varía
entre 30 y 50 kilos, aunque se han encontrado ejemplares de hasta 75
kg. Las hembras tienen unas dimensiones y peso inferiores a los de
los machos.
Las
variaciones de tamaño entre unas subespecies y otras pueden
explicarse por las diferencias de temperatura de las zonas en las que
habitan. Hay una relación inversa entre la temperatura ambiente y el
tamaño corporal de un animal de sangre caliente. Aquellos animales
de regiones más cálidas tendrán una masa corporal menor que
aquellos otros que habitan regiones más frías (Bergman y Allen).
La
edad del lobo en buenas condiciones de supervivencia puede alcanzar
los 16 años.
En
todo el mundo existen 32 subespecies del lobo, que se pueden englobar
en cuatro grupos: lobos blancos (tundrarum
en
Alaska, albus
en
la región ártica europea), lobos rojos (pallipes
en
las zonas predesérticas de Eurasia), lobos grises (pambasileus
en
Alaska) y lobos pardos (signatus
en
la Península Ibérica, lupus
en
Eurasia). También existen otras especies dentro del género Canis
lupus,
que acogen a subespecies menores, en Norteamérica y la India.
El
lobo es un superdepredador que ocupa, en su hábitat natural y sin
competencia del hombre, la parte superior de la pirámide
nutricional. Esto significa que se trata de un depredador que carece
de competencia externa para la regulación de su población, y que su
crecimiento está sólo limitado por:
- La disponibilidad de alimento suficiente en su territorio (los lobos pueden recorrer en itinerancia hasta cien kilómetros diarios).
- Las enfermedades que puedan diezmar su población
Cuando
tiene lugar la aparición del hombre —también un superdepredador—
la situación cambia, porque:
- El hombre considera al lobo un peligro para sí mismo
- El lobo y el hombre compiten en la caza de otros animales situados en una posición inferior dentro de la pirámide nutricional (jabalíes, corzos, cabras montesas, conejos).
- En situaciones de carencia alimentaria el lobo amplía los límites de su territorio natural de caza en busca de alimento, llegando a atacar ocasionalmente a rebaños de ovejas o cabras.
El
lobo es además un animal social, que vive fuertemente vinculado a un
grupo —manada—, que es la base de la estructura social. Dentro de
esta manada los comportamientos están fuertemente reglamentados en
base a una jerarquía estricta.
El
lobo tiene una camada (en raras ocasiones dos) anualmente, de entre
tres a ocho cachorros. La loba amamanta a sus cachorros mientras que
el macho le alimenta a ella cazando y regurgitando la comida que ha
ingerido durante la caza. La lactancia dura alrededor de un mes.
Los
lobeznos (cachorros de edad inferior a tres meses) son alimentados
indistintamente por cualquier miembro de la manada.
Al
cumplir los tres meses los lobeznos pasan a llamarse lobatos. Al cabo
de un año tienen ya la morfología de adulto. Al cabo de un año y
medio dejan de ser lobatos para pasar a ser lobos.
El
lobo, al igual que el hombre, es un ser eminentemente social. Un alto
porcentaje de su comportamiento está determinado por sus relaciones
con otros miembros de su especie con los que forma manadas con el fin
de obtener ventajas frente al medio de cara a la propia
supervivencia.
Se
puede decir que la unidad fundamental es la manada aunque, como hemos
visto, se dan casos de individuos aislados en busca de otros
individuos aislados con los que formar una nueva manada o, menos
frecuentemente, de otra manada en al que integrarse.
El
aprendizaje del comportamiento social del lobo comienza desde el
momento de su nacimiento. Dentro de su propia camada se establecen
pronto roles de comportamiento bien definidos en los que unos
individuos prevalecen sobre otros por su carácter o su potencia
física. Este inicio resulta crucial para el posterior desarrollo de
los individuos porque determina inequívocamente el orden por el que
se puede acceder al alimento.
Ya
desde los juegos de los lobeznos se puede apreciar cómo unos
dirigen, organizan o reprenden a aquellos de sus hermanos que tienen
un estátus inferior al suyo. Los individuos más apocados o más
débiles pueden quedar relegados del resto e incluso ser repudiados
por la propia madre si su debilidad es manifiesta.
Ambos
sexos cuentan con su propia jerarquía. Los individuos que ocupan la
posición más alta dentro de ésta se denominan individuos "Alfa",
los siguientes "Beta", y así sucesivamente. Los que ocupan
la posición más baja se conocen como "Omega". Dentro de
la dinámica de la jerarquía se presentan situaciones en las que un
individuo reta a otro de posición superior por razones alimentarias
o reproductivas (ya que la jerarquía gobierna también estos
aspectos de la vida del lobo).
Según
algunos estudios (Rodríguez de la Fuente) existe una fuerte
tendencia a la monogamia en las parejas de lobos. De hecho, dentro de
la doble jerarquía de los lobos (la masculina y la femenina), la
pareja reproductora de la manada es la dominante, es decir, el macho
alfa y la hembra alfa. Los demás adultos y subadultos de la manada
no se reproducirán a no ser que pasen a ocupar el puesto de
dominante o que abandonen la manada para formar otra independiente.
La
principal actividad de la manada, la caza que le proporciona
alimentos, se hace en grupo. Durante las cacerías el trabajo está
perfectamente distribuido. El lobo es un animal en el que la
resistencia prima sobre la potencia. Por esta razón la táctica de
caza consiste en agotar a la presa, persiguiéndola hasta que su
captura se hace posible.
El
control y la disciplina en la manada es fundamental para que esta
caza en equipo tenga éxito. Cuando despliegan un ataque sobre una
presa, los lobos no aúllan ni ladran, pero sí gruñen y llegan a
castañetear los dientes. Por el contrario, los perros suelen ser
extremadamente ruidosos, lo cual ha servido a veces para poder
determinar la identidad de los depredadores que han llegado a atacar
rebaños domésticos (Grande del Brío, Castaño, Gallego).
En
el momento en que una manada se hace demasiado numerosa para que el
territorio que ocupa pueda sostenerla, se produce de forma natural
una disgregación de la misma. Uno o más individuos se separan de
ella para formar su propia manada, la cual deberá encontrar un
territorio propio que le proporcione las oportunidades de caza
necesarias para su subsistencia.
Se
dan también casos en los que individuos solitarios, no integrados o
expulsados de alguna manada, vagan por las montañas, e incluso por
campos de cultivo, en busca de su sustento y de otros congéneres que
estén dispuestos a crear una nueva manada.
Canis
lupus signatus es
el nombre científico del lobo ibérico, la subespecie de Canis
lupus que
habita nuestra península, descrita por Ángel Cabrera en 1907. De
los cuatro grupos en que por su pelaje se agrupan las 32 subespecies
de lobos, pertenece al de los lobos pardos.
En
efecto, en su colorido dominan los tonos marrones, aunque existen
ejemplares más oscuros y otros más rojizos, estos últimos
distribuidos en el pasado principalmente en la zona sur del río
Duero. Los individuos jóvenes presentan generalmente tonalidades
grisáceas muy apagadas durante el invierno, mientras que en el
verano tienen un característico color marrón oscuro.
Las
características principales que diferencian el pelaje del lobo
ibérico del del lobo europeo son las siguientes:
- Manchas blancas en los belfos, llamadas "bigoteras",
- Líneas verticales negras o muy oscuras que recorren el frente de sus patas delanteras,
- Marca oscura a lo largo de su cola,
- Mancha oscura alrededor de la cruz, llamada "silla de montar".
Estas
marcas son las que le han valido a la subespecie el nombre
de signatus,
que significa "signado", es decir, con señales o marcas.
El
peso del lobo ibérico se encuentra entre el de los grandes lobos
europeos y norteamericanos y el de los lobos más pequeños que
poblaban el norte africano. Los machos adultos suelen superar los 40
kg. y las hembras los 30. Además de esta lógica diferencia en el
peso y tamaño y en los órganos propios de cada sexo, machos y
hembras se distinguen casi únicamente por el volumen de la cabeza,
en proporción marcadamente mayor en los individuos masculinos.
Estos
lobos poblaban la mayor parte de las tierras al sur de los Pirineos
hasta principios de este siglo. Sin embargo, durante los últimos
cien años han venido sufriendo una persecución sistemática y una
serie de trabas indirectas para el correcto desarrollo de sus
poblaciones.
El
número total de ejemplares de Canis
lupus signatus que
se pueden encontrar en España varía según las fuentes. El último
censo fiable data de 1988, e indicaba la existencia de 1.500 a 2.000
individuos. En la actualidad la población puede estimarse en
aproximadamente 1.500 ejemplares, distribuidos prácticamente en el
cuadrante noroccidental de la Península.
Mientras
que en los años 50 la presencia del lobo era patente en todo el
oeste de la Península (no hay que olvidar su presencia en Portugal)
más en los Pirineos, un estudio realizado recientemente por el CSIC
(Palacios, 1999) revela que al sur del Río Duero (Sierra de San
Pedro en Extremadura y Sierra Morena) el último lobo podría haber
muerto hacia 1983 y que no existe presencia confirmada ni rastros
biológicos de su existencia en la zona oriental de España, aunque
es posible que persistan algunos grupos en los Pirineos y el País
Vasco.
Algunas
reservas naturales también albergan a pequeños grupos de lobos
(Hosquillo en Cuenca, Ordesa en Huesca).
El
lobo es un carnívoro depredador. La mayor parte de su dieta está
compuesta por presas cazadas, aunque ocasionalmente puede competir
con aves carroñeras por los restos de animales que han muerto de
forma natural o por accidente, así como por restos provenientes de
vertederos cercanos a núcleos de población humana. También es
conocido el hábito, en determinadas estaciones, de consumir
alimentos de origen vegetal, tales como frutos silvestres.
Sus
presas naturales son grandes hervíboros y otros mamíferos de menor
porte, como zorros, perros, conejos y liebres. También en ocasiones
cazan jabalies solitarios o atacan al ganado doméstico.
Todo
el sistema digestivo del lobo está adaptado para procesar materia
animal: agarrarla, desgarrarla, digerirla y eliminarla. En el extremo
delantero de este sistema es fácil apreciar las especializaciones de
los dientes delanteros para una vida carnívora, como ya hemos
descrito al hablar de su morfologia.
El
tamaño de las piezas que un lobo traga enteras es impresionante. El
movimiento de su lengua probablemente ayuda sustancialmente al animal
a tragar esos trozos. La saliva del lobo seguramente tiene poca carga
enzimática (la de la saliva del perro es nula), por lo que quizás
sirva más como lubricante extendido por la lengua que como
digestivo. La lengua también les sirve para limpiar los huesos de
sus presas y para lamer sangre caída sobre la nieve o el suelo.
En
España la dieta del lobo, según fue estudiada por el profesor
Rodríguez de la Fuente, estaría compuesta por:
Si
se suman los porcentajes de herbívoros, ovejas, conejos y otros
carnívoros el resultado es que un 75% de la dieta del lobo entra en
conflicto con intereses humanos. En una época en la que la población
humana era reducida y existían aún grandes espacios abiertos,
libres de la injerencia del hombre, el territorio y los recursos que
sostiene eran suficientes para que ambas especies pudieran subsistir
con ocasionales encuentros entre ellas. En la situación actual, en
la que el hombre pretende acaparar virtualmente todos los recursos
como propios, la presencia del lobo resulta insostenible, salvo en
los reducidos enclaves donde el desarrollo no ha llegado todavía (es
decir, donde se mantiene el equilibrio natural ancestral).
En
la Península Ibérica abundan los cérvidos salvajes y otras
especies silvestres que sirven de alimento al lobo, a diferencia de
las que desaparecieron en época glaciar y las que han sido reducidas
a la domesticidad, como el caballo, la cabra o la vaca. Sin embargo,
la existencia de estos cérvidos en libertad no basta para la
supervivencia del lobo en la mayor parte del territorio, por lo que
éste recurre a otras fuentes de alimento, en gran medida
provenientes de la cabaña ganadera.
Si
el corzo es la pieza preferida por el lobo, no debemos olvidar el
papel que juegan en su dieta los roedores y los lagomorfos (conejos y
liebres), que varía mucho según las zonas. También otros cánidos,
como perros y zorros , pueden formar parte de la dieta de un lobo
ibérico, así como tejones o incluso jabalies, si la manada tiene la
suerte de encontrarlos solos.
El
lobo también aprovecha la carroña como complemento de su dieta.
Este comportamiento, no tan acusado en el pasado, está aumentando en
los últimos años por las políticas de algunas Administraciones
regionales de abandonar en cebaderos los restos de animales
domésticos muertos, lo que, además de alterar la función trófica
del lobo convirtiéndolo de depredador en necrófago, también hace
aumentar la querencia del lobo por el ganado vivo.
Otis tarda (avutarda)
Características
La avutarda es el ave de mayor peso de Europa. Los machos pueden alcanzar incluso hasta 16 kg, las hembras 4 kg. Es del tamaño de un pavo, con el cuerpo en posición horizontal. Las avutardas adultas machos se distinguen por la bigotera, que a los 6 años está plenamente desarrollada.
Después de un impulso levanta el vuelo, entonces se muestran muy blancas. El vuelo es del tipo del ganso.
Prácticamente son mudas.
Es el ave más asustadiza de Europa; se echa a volar cuando un intruso se le acerca a 400 ó 500 m; tolera a un tractor hasta los 250 m.
Hábitat
La avutarda vive en estepas naturales y de labor de gran extensión.
Era favorecida por la antigua agricultura manual y se había propagado ampliamente por Europa Central; con la mecanización de la producción agrícola su población disminuye constantemente.
En la actualidad está seriamente amenazada. Se conserva, sin embargo, una población en las llanuras de cereales del centro y sur de la península Ibérica. En Cataluña aparece esporádicamente.
Reproducción
En abril los machos en celo desarrollan, en los escenarios acostumbrados, un espectáculo silencioso, en el cual durante segundos o minutos se transforman en bolas blancas de plumas. Emiten el reclamo principalmente a las horas del alba y del atardecer.
Las hembras se deslizan hacia estos lugares del reclamo y allí son montadas. Luego se alejan para excavar en un lugar distante una concavidad para su nido.
La incubación se inicia normalmente en la primera mitad de mayo, con una duración de 21 ó 22 días, es decir, mucho más breve que la de una gallina de corral, que emplea 28 días.
La hembra se toma un descanso en el trabajo de incubar, sobre todo por la mañana, al mediodía y al aterdecer, que dura entre 15 y 60 minutos, dedicándose a comer. Después da una vuelta a los huevos, que suelen ser 2 ó 3, y sigue incubando.
Los polluelos pueden correr tan pronto salen del cascarón, pero todavía son muy torpes y precisan ser alimentados durante las dos primeras semanas. La hembra les ofrece la comida en el pico. A las 5 semanas los pollos ya pueden volar.
En otoño los machos forman una bandada y las hembras otra, por separado.
Dieta
Las avutardas arrancan hierbas y césped, necesitando además agua para beber. En invierno comen nieve en su lugar.
Como alimento suplementario comen insectos, ratones, huevos de otras aves o gusanos.
Enlace: https://youtu.be/C6CQwoFfF6c
La avutarda es el ave de mayor peso de Europa. Los machos pueden alcanzar incluso hasta 16 kg, las hembras 4 kg. Es del tamaño de un pavo, con el cuerpo en posición horizontal. Las avutardas adultas machos se distinguen por la bigotera, que a los 6 años está plenamente desarrollada.
Después de un impulso levanta el vuelo, entonces se muestran muy blancas. El vuelo es del tipo del ganso.
Prácticamente son mudas.
Es el ave más asustadiza de Europa; se echa a volar cuando un intruso se le acerca a 400 ó 500 m; tolera a un tractor hasta los 250 m.
Hábitat
La avutarda vive en estepas naturales y de labor de gran extensión.
Era favorecida por la antigua agricultura manual y se había propagado ampliamente por Europa Central; con la mecanización de la producción agrícola su población disminuye constantemente.
En la actualidad está seriamente amenazada. Se conserva, sin embargo, una población en las llanuras de cereales del centro y sur de la península Ibérica. En Cataluña aparece esporádicamente.
Reproducción
En abril los machos en celo desarrollan, en los escenarios acostumbrados, un espectáculo silencioso, en el cual durante segundos o minutos se transforman en bolas blancas de plumas. Emiten el reclamo principalmente a las horas del alba y del atardecer.
Las hembras se deslizan hacia estos lugares del reclamo y allí son montadas. Luego se alejan para excavar en un lugar distante una concavidad para su nido.
La incubación se inicia normalmente en la primera mitad de mayo, con una duración de 21 ó 22 días, es decir, mucho más breve que la de una gallina de corral, que emplea 28 días.
La hembra se toma un descanso en el trabajo de incubar, sobre todo por la mañana, al mediodía y al aterdecer, que dura entre 15 y 60 minutos, dedicándose a comer. Después da una vuelta a los huevos, que suelen ser 2 ó 3, y sigue incubando.
Los polluelos pueden correr tan pronto salen del cascarón, pero todavía son muy torpes y precisan ser alimentados durante las dos primeras semanas. La hembra les ofrece la comida en el pico. A las 5 semanas los pollos ya pueden volar.
En otoño los machos forman una bandada y las hembras otra, por separado.
Dieta
Las avutardas arrancan hierbas y césped, necesitando además agua para beber. En invierno comen nieve en su lugar.
Como alimento suplementario comen insectos, ratones, huevos de otras aves o gusanos.
Enlace: https://youtu.be/C6CQwoFfF6c
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